Erotismo
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Erotismo, palabra derivada del nombre de Eros, dios del amor capaz de asegurar la cohesión del universo, designa las manifestaciones ligadas a la sensualidad y al goce obtenido de la unión afectiva con otro ser, unión que incluye, además del posible contacto sexual, todas aquellas imágenes, momentos compartidos y fantasías que acrecientan y acentúan la atracción. Pero el erotismo puede manifestarse también en ausencia del objeto amado, lo que confirma su condición subjetiva: las cantigas de amigo, en la poesía trovadoresca galaico-portuguesa, dan buena prueba de ello. Según Roland Barthes en su obra Fragmentos de un discurso amoroso, el discurso de la ausencia fue sostenido, históricamente, por la mujer que espera —el ejemplo clásico es Penélope que teje y desteje— a un hombre, con frecuencia navegante o guerrero. Y el ensayista francés concluye que la construcción de la utopía supone incorporar en todo ser humano lo femenino identificado, en este caso concreto, con el sentimiento de la ausencia.
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Desde el punto de vista iconográfico y literario, el erotismo abarca aquellas representaciones y evocaciones sensuales que no buscan la provocación o el escándalo. En este caso, según el estudio realizado por D. H. Lawrence, se contrapone a pornografía y obscenidad.
En el erotismo subyace una energía que busca trascender los límites de la individualidad a través del goce. Uno de los teóricos más importantes del erotismo, Georges Bataille, ha analizado la relación complementaria que existe entre Eros y Tánatos, es decir, entre el impulso amoroso y el impulso de muerte: la entrega, el abandono, la sensación de pérdida y disolución de la individualidad, son algunos de los rasgos que permiten asociar ambos impulsos. Una película como El imperio de los sentidos (1976), de Nagisa Oshima, ofrece un ejemplo claro de este fenómeno. Difícil es deslindar, en estos casos, dónde comienza el erotismo y dónde lo que en el terreno psiquiátrico se denomina erotomanía.
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El psicoanálisis ha analizado las distintas formas en que puede fijarse el erotismo (anal, oral, fálico, genital y otras variedades) y, en función de ellas, ha investigado los distintos comportamientos regresivos que pueden aparecer en el individuo (véase Regresión). Por diversas circunstancias culturales, se ha permitido el desarrollo de algunas formas de erotismo. Otras, sin embargo, han sido reprimidas y clasificadas como desviaciones o perversiones. Los cambios en las costumbres y en los usos sociales, impulsados por la lucha de las organizaciones que defienden los derechos de las minorías, tienden a abrir un campo más amplio de tolerancia o, al menos, dan origen a múltiples estudios, debates y controversias.
Fuente: MSN
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